DefiniciónLa Organización Mundial de la Salud define al suicidio como “un acto de resultado mortal”.
Podemos decir que el suicidio es el acto intencional y autodestructivo que realiza la persona que se encuentra en un momento delicado y sensible de su vida, en el cual el contexto familiar y social disminuido no puede impedirlo.
El suicidio representa aproximadamente el 1% de todas las muertes.
Sin embargo se podría asegurar con casi total certeza que las estadísticas oficiales subestiman el número real de suicidios dado que no se incluyen en las mismas los casos dudosos.
Justamente uno de los mayores problemas para diferenciar el suicidio de los accidentes, es la determinación de si ha sido un acto deliberado o intencional.
Los casos de suicidio son mayores en las personas de edad avanzada, en los varones, en los divorciados y en los que no están casados.
Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el estado emocional del suicida está marcado por la angustia y la desesperación, a las que no puede controlar.
El suicidio sería un proceso de tres etapas:
El suicidio o el intento de suicidio no solo constituye un ataque directo contra la propia vida sino que puede significar una forma de pedir ayuda, una señal para atraer la atención, un reclamo de auxilio desesperado donde la persona entiende que es la única manera de dirigirse a otra persona para que lo ayude.
También puede significar una acusación, una forma de reprochar a alguien sobre su propia situación.
En la persona con intenciones suicidas, la mínima frustración es interpretada como abandono o rechazo.
Los medios utilizados para efectuar el suicidio están generalmente relacionados con las características de la persona y su medio social y cultural.
Dependen de la edad de la persona, de su profesión, del conocimiento que tenga sobre ese método para quitarse la vida, de su real deseo de morir y de las posibilidades que tiene a su alcance.
Las formas de suicidarse son distintas entre los hombres y las mujeres. En los hombres son más utilizadas las armas de fuego y el ahorcamiento, mientras que en las mujeres predominan los barbitúricos, el arrojarse desde un edificio, la inmersión en el mar o ríos y las armas blancas.
Las notas y advertencias verbales son bastante frecuentes en el suicida. Estas formas de comunicación difieren en sus formas y contenidos y en las personas a las que van dirigidas.
Generalmente las notas contienen:
Está comprobado que toda nota, escrito o advertencia de suicidio, representa un alto riesgo de intento de suicidio.
Toda advertencia debe ser tomada muy en serio y más aún si va acompañada de otras manifestaciones y comportamientos de la persona, por ejemplo, depresiones, crisis familiares, desempleo y otras.
La asistencia y prevención a la persona que intenta suicidarse está muy relacionada a que estas puedan ser escuchadas. Se debe lograr una buena comunicación con estas personas generalmente automarginadas y depresivas.
El primer requisito obviamente es la seguridad de la persona, es por ello que muchas veces se opta por la internación hospitalaria e incluso si el riesgo es muy grande puede ser necesaria la vigilancia continua para que el paciente nunca quede solo.
Actualmente los programas de asistencia y prevención se instrumentan de distinta forma según el momento de la intervención.
Es así como las intervenciones asistenciales están apoyadas por medidas hospitalarias, medidas de seguridad, tratamiento individual y tratamiento familiar.