El preservativo masculino o también llamado condón, como todos sabemos, es una funda con forma cilíndrica que se utiliza para recubrir el pene.
Es un método anticonceptivo denominado de barrera o mecánico, puesto que impide el derramamiento del semen en la vagina, previniendo de esta forma un posible embarazo no deseado.
Siendo al mismo tiempo el mejor método para prevenir las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) incluido el VIH-SIDA, dado que por sus características impide el contacto del pene y el semen con la vagina, el ano o la boca de la pareja sexual.
En la actualidad los métodos de fabricación de los preservativos. permiten llegar a niveles de calidad muy altos, donde se cumplen las normas internacionales de calidad del producto.
Las normas internacionales de fabricación de preservativos, ayudan a garantizar la uniformidad del tamaño, resistencia a la rotura, ausencia de aberturas, envasado, rotulación y otros criterios fundamentales.
Las pruebas a que se los somete ayudan a garantizar el cumplimiento de las normas.
El preservativo hoy en día tiene un índice de fallas menor al 0,3%, lo que lo transforma en un método muy seguro de prevención en las relaciones sexuales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los procedimientos de adquisición gubernamentales, incluyan la precalificación de los proveedores y requieran el cumplimiento de las pruebas de calidad, lote por lote.
Con respecto a la eficacia del preservativo en impedir el contagio del VIH – SIDA, está demostrado que por los poros del látex no pasa el virus. Esto se demostró en estudios en humanos, prospectivos, clínicos y también epidemiológicos.
Como vemos el preservativo es un método de prevención altamente eficaz desde el punto de su calidad, pero en la práctica, esta efectividad, por decirlo de alguna manera “teórica”, baja en buena medida.
Esto ocurre, por el uso inadecuado o mal uso del preservativo.
Las formas más comunes de uso incorrecto del preservativo, las podemos resumir en tres:
Quizás esta sea la regla de buen uso fundamental del preservativo.
O sea el preservativo debe utilizarse desde el inicio mismo de la relación sexual, para que sea eficaz.
Esto es valedero tanto para la prevención de las Enfermedades de Transmisión Sexual, como para la prevención de embarazos no deseados. Puesto que en el líquido preseminal que fluye del pene (un liquido transparente y sin olor alguno), se comprobó que viajan espermatozoides.
Y por lo tanto el colocarse el preservativo antes de eyacular no es una medida correcta de uso, restandole gran parte de su eficacia.
El preservativo está fabricado con látex, esta sustancia elástica es muy resistente a la tracción.
Pero lo que la mayoría de las personas desconocen, es que es muy delicada a los rayos ultravioleta, es por eso que vienen cuidadosamente envasados de fábrica en papel metalizado.
Otro factor al cual el preservativo es muy sensible es el calor, que lo deteriora muy rápidamente, por lo tanto es necesario almacenarlo siempre en lugares frescos y evitar sobre todo dejarlos dentro de los autos en verano, dadas las muy altas temperaturas que alcanzan los vehículos.
Llegados a este punto de la exposición es conveniente que nos ocupemos de la educación sexual.
Sabemos que el buen uso del preservativo está relacionado con su disponibilidad, la actitud hacia el mismo y sobre todo con la educación sexual en lo que respecta a su uso.
Una educación sexual que lo incluya permanentemente entre sus temas, acompañada de explicaciones claras con respecto a las ventajas de su uso, a la mejor forma en cuanto a su utilización y a sus límites. Será la mejor manera de cuidarnos, de cuidar a nuestra pareja sexual y sobre todo de posibilitar que los jóvenes tomen conciencia sobre lo ventajoso y necesario de su utilización en toda circunstancia de una relación sexual.