Cuando hablamos de cuidarnos en nuestras relaciones sexuales, nos referimos al cuidado propio y al de nuestra pareja.
Porque la prevención de todas las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), implica un cuidado mutuo puesto que no sería posible el cuidado individual exclusivamente. En otras palabras cuando hacemos algo para cuidarnos a nosotros mismos en esa misma acción estamos cuidando al otro.
Sabemos que una persona que cambia seguidamente de pareja tiene más probabilidades de haberse contagiado de alguna enfermedad de transmisión sexual. Y queremos dejar aclarado que esta no es ninguna consideración de tipo moralista o de condena hacia este tipo de conducta, es solo una constatación de las probabilidades estadísticas, a mayor número de contactos sexuales con distintas personas más chancees de pescarse una enfermedad por esa vía.
Enfermedades de transmisión sexual (o ETS) hay más de 30, incluido el VIH-SIDA.
Saber exactamente los signos y síntomas de cada una, se convierte en una tarea bastante compleja, que más tiene que ver con la especialidad médica.
En todo caso para la mayoría de las personas, es probable que sea más útil y conveniente, tener en cuenta algunas señales que se nos pueden presentar al estar en contacto íntimo con nuestra pareja.
Estas señales las podemos resumir en las siguientes:
Con esta enumeración de signos físicos no pretendemos fomentar una actitud médica hacia cada pareja sexual que tengan las personas.
Lo que se pretende es que, de aparecer a simple vista, alguno de estos signos, la persona considere seriamente la posibilidad de posponer la relación sexual, hasta tanto no se aclare la situación con una consulta médica.
Esta actitud es muy sana, sobre todo para la persona que sufre de los signos de enfermedad, dado que muchas veces los considera algo común y no les da importancia, desconociendo que esta enferma.
Tres son las acciones mínimas de prevención que se deberían poner en práctica en todas nuestras relaciones sexuales.
- El lavado de la zona genital con abundante agua y jabón, tanto antes como después de la sesión sexual.
- No realizar la penetración vaginal después de una penetración anal, si antes no se procedió a lavar el pene, los dedos o cualquier elemento utilizado.
- Se debe orinar después de realizada la penetración, dado que esto actúa como medida de arrastre de gérmenes, bacterias y hongos.
El uso del preservativo como medio de prevención de las Enfermedades de Transmisión Sexual, es de tal importancia, que consideramos conveniente tratar el tema en un artículo a parte.