Desde hace un tiempo en nuestro país se realizan este tipo de cirugías, con el fin de resolver problemas de salud concretos como el prolapso y la incontinencia urinaria o con fines estéticos y también para obtener mayor placer en las relaciones sexuales.
Las estructuras del piso pelviano son las que permiten el poder desarrollar normalmente las funciones sexuales, de micción, defecación, la continencia urinaria y de materia fecal .
Estas estructuras pueden deteriorarse durante los partos, las cesáreas, los embarazos, etc.
Para solucionar los problemas que provocan el daño de estas estructuras se realizan intervenciones específicas que tienen un alto grado de efectividad y devuelven a la mujer una muy buena calidad de vida.
En las mujeres que han tenido varios hijos por parto natural es común que la vagina quede más grande por los sucesivos estiramientos de los partos, esto provoca una menor fricción durante la penetración que tiene como consecuencia un menor placer tanto para ellas como para ellos, así la vagina ampliada se convierte en un problema.
Este inconveniente se presenta también por el paso de los años, con el envejecimiento los músculos van perdiendo tonicidad y elasticidad, lo que trae como consecuencia que el conducto vaginal vaya perdiendo paulatinamente su forma y se agrande.
Para solucionar este inconveniente se procede a efectuar una vaginoplastia o rejuvenecimiento vaginal donde se restauran los músculos del periné con lo cual la vagina recupera la forma y tamaño adecuados.
Luego tenemos una serie de intervenciones de tipo exclusivamente estético, que son las cirugías plásticas de vulva, a saber:
Los casos donde se interviene para curar una patología son cuando hay un prolapso con o sin incontinencia urinaria y cuando hay algún tipo de desgarro perineal.
Así mismo es conveniente aclarar que no hay una base científica para afirmar que este tipo de cirugías están relacionadas con el placer sexual de forma directa.
Dicho con otras palabras, la mujer que no puede obtener el orgasmo, no lo logrará por someterse a alguna de estas intervenciones.
Pero lo que hay que tener muy en cuenta es que nuestra sexualidad está íntimamente relacionada a como nos sentimos con respecto a nuestro propio cuerpo, todo lo que nos haga sentir más cómodos y confiados con nosotros mismos se reflejará en un mejor desempeño sexual y relacional con las otras personas.
En definitiva las cirugías intimas no harán que una mujer con algún trastorno sexual lo solucione, para ello deberá buscar al terapeuta especializado en sexología.
Lo que si obtendrá son mejorías funcionales y estéticas que la beneficiaran psicológicamente y la harán sentirse más a gusto con su propio cuerpo, como lo hacen otros tipos de cirugías estéticas (de mamas, de glúteos, de nariz, etc.).